
Muchos de nosotros hemos visto durante nuestra infancia como los circos ambulantes llegaban a nuestros pueblos o barrios. Asombrados por los grandísmos animales que transportaban en sus jaulas, rogábamos a nuestros padres que nos llevaran a verlos,una vez que los convencíamos y lográbamos estar dentro, a mi el que más me impresionaban era el elefante y siempre tenía la misma pregunta ¿Qué eran aquellas manchas grandes que tenían alrededor de los ojos? me solían responder que era una especie de grasa con la que hidrataban la piel del animal, como no terminaba de entender aquello, seguía pensando que eran lágrimas gigantes, que nunca antes habia visto ni en los documentales de la 2 ni en Dumbo (mis dos grandes referencia sobre lo que era un elefante) pero la idea de que no fueran felices tampoco la entendía,¡Si vivían en un circo! para mi, una niña de 5 años que quería ser trapecista y que no descubrió su vocación de socióloga hasta los 6, vivir en un circo era la cima de la felicidad.
Fueron trancurriendo los años hasta que aquella niña de 5 años que ahora tenía unos cuantos más volvío a recordar aquellos ojos llorosos de la gran Ganesha y decidió indagar sobre las causas de su melancolía. Adiestramiento les gustaba llamarlo a los domadores de palabras, maltrato, es la palabra de aquellos que huímos de los eufemismos cegadores.
El elefante es separado cuando es un cachorro de su familia, transportado a otro rincon del planeta y finalmente vendido al mejor postor, cuando la pesadilla parece terminar aún no ha comenzado, para que haga todo aquello que requiera el espectáculo es humillado y castigado, uno de los instrumentos más utilizados recibe el nombre de Ankus, una barra de madera que tiene al final una especie de punta de hierro la cual es clabada al animal en las zonas más sensibles de este (trompa y orejas) así que aprende a relacionar no subirse al monopatín--> barra de hierro, no ponerse un tutú--> barra de hierro, a esto también debemos añadir otras técnicas como las descargas elécricas o la privación de comida, todo ello para que haga las delicias del público.
Terminé aprendiendo el significado de sus lágrimas, la añoranza de su África natal, la asuncia del cariño de su familia, atrás le quedaron los baños de barro junto a sus primos y hermanos, atrás quedó el olor a tierra mojada el sol calentado su robusto cuerpo, ahora tiene funciones a las 17:15 18:00,20:00, 22:00, y la gente lo mira desde butaca 15 euros, palco, 12.
Sara.
Que bonito Sara!! Alfinal va a parecer qe el Blog realmente está dedicado a los elefantes, jeje! Pero bueno podeis seguir poniendo cosas de elefantes, yo hoy estoy muerta (algunos sabeis por qué) pero mañana pondré otro cuento...
ResponderEliminarAh! A Berlusconi lo va a visitar el Ratoncito Pérez, jejejejeje!!!!
Tere.
Creo que yo solo fuí una vez al circo...
ResponderEliminary más tarde comprendí porque mi madre
no quiso que volver.
Seguramente vió algo más que el espectáculo.
Abrazo, Caterina.